martes, 19 de diciembre de 2006

Hoy es uno de esos días

Hoy es uno de esos días en los que uno presiente todo saldrá mal y, al final de la noche, se da cuenta de que su corazonada era correcta.

Hoy es uno de esos días en los que me importa cinco que no importe nada.

Hoy es uno de esos días en los que me gustaría ser de palo para no sentir nada.

Hoy es uno de esos días en los que preferiría que la habilidad humana para recordar eventos pasados fuera parcialmente eliminada.

Hoy es uno de esos días en los que uno escribe cosas tristes con el único fin de darse cuenta, más adelante, de que vale la pena estar siempre feliz.

Hoy es uno de esos días en los que se hace avidente la fragilidad de nuestro cambio de ánimo; podemos pasar de la tristeza extrema a la felicidad más contagiosa en unos cuantos segundos.

Hoy es uno de esos días en los que recuerdo que los estados de ánimo son variables, pero los principios son más arraigados que la raíz más profunda de un árbol desértico.

Hoy es uno de esos días en los que no se me da la gana estar contento porque, siendo consiente de que sí existen motivos para estarlo, no quiero experimenta una sensación diferente a la de la amargura.

Hoy es uno de esos días en los que sé que cuando lea esto más adelante, me arrepentiré de lo que escribí y me daré fuerzas a mí mismo diciendo "jamás volveré a estar tan triste como cuando escribí eso".

Hoy es uno de esos días, yendo contra todos mis principios, en los que creo que las mujeres gozan haciéndonos sufrir.

Hoy es uno de esos días en los que nunca debí haber comenzado a escribir.

lunes, 18 de diciembre de 2006

Cómo reconocer a un turista en la playa

Si usted está en un semestre alto de universidad, sin saber cómo lo hace, reconoce claramente a los primíparos el primer día de clase. Esa misma habilidad la tiene la gente del turismo para reconocer a los "cachacos".

Hay que comenzar por lo general; la teoría. Generalmente la gente que vive en en una ciudad no va a los lugares turísticos de la misma. Si usted vive en Bogotá rara vez va al Museo del Oro, Monserrate o al Jardín Botánico. Ésos son planes para turistas. Ésa es la primera pista.

Tengo un tío que vive en Santa Marta y sólo va a la playa cuando nosotros lo visitamos (una vez por año). Sí, amigos míos, la gente que vive en ciudades donde hay playa no va a la playa (bueno, van ocasionalmente). Siguiendo entonces la idea, los que van a la playa no son de esa ciudad; son turistas.

Los "cachacos" que van a la playa no van un ratico y ya; se meten de 6 de la mañana a 6 de la tarde. Les encanta quedar rojos como camarones. Ése es otro aspecto delatador.

Esta es una lista de cosas que hacen más fácil el reconocimiento de los turistas:

- Tarrito para guardar la plata
- El excesivo uso de bloqueador solar
- Las trenzas o "shakiras"
- En sí, el color de sus pieles
- Intentar hablar como costeños. Tengan algo de dignidad
- Ese rostro altivo que caracterisa a los de Bogotá. Yo también lo tengo, no se preocupen y eso que no soy de allá.
- Los tatuajes temporales
- Los zapatos "para playa" que venden en Bogotá. Siempre los llevan puestos.
- Siempre andan en vesitido de baño, así estén en ciudades cercanas donde no hay playa. Maicao, por ejemplo. (la gente que vive en la playa también se pone jean, frescos)

En fin, la lista es larga.

Pero la verdad el que viene de Bogotá viene a eso: A "turistiar" a hacer las cosas que los de aquí, teniéndolas, no hacen. Esa es la gracia de todo. Es como si alguien de aquí fuera a Bogotá y no fuera a la Candelaria o a la Plaza Bolívar, esos planes no nos parecen a nosotros, pero a ellos sí. Lo mismo pasa acá.

Yo soy una mezcla entre "cachaco" y costeño. Nací allá, me siento orgulloso de ser de Riohacha, pero hay costumbres de Bogotá tan arraigadas en mí, que cuando vengo acá, no parezco nativo. Perdí completamente el acento; no me gusta de a mucho el vallenato; cuando hablo no me gusta que el tono de mi voz sea tan alto como los de aquí.

Me agrada ser de ambos lados; me permite entender unas cosas. Ser un híbrido es lo mejor

Santa Marta

De todos los viajes que he hecho a la playa este fue uno de los mejores. El sábado llegué al rodadero como a las 1 de la tarde. En el camino me di cuenta de que la mayoría de las personas que viajaban en el bus eran de Bogotá; en otra entrada del blog les explicaré cómo me di cuenta. Me pareció extraño ese hecho porque Barranquilla no es una ciudad turística. Luego, en una conversación posterior recordé que Quilla es una ciudad turística.

Ibeth nos recibió en su casa muy amablemente; nos cocinó, nos llevó a dar un paseo en la noche y nos hizo sentir como en casa. Muchísimas gracias.

La playa del Rodadero Estaba Infestada de turistas. Llegaron muchos buses de colegios de Medellín y, lógicamente, de Bogotá. No es extraño este fenómeno de masivo desplazamiento turístico; El Magdalena tiene las mejores playas del país.

Al día siguiente fuimos a Bahía Concha; la primera playa del Parque Tayrona. La carretera de difícil acceso a la playa parecía un truco de la naturaleza para impedir celosamente nuestro acceso a ella. Nunca en mi vida había visto un paisaje tan hermoso. La playa estaba rodeada de montañas cubiertas de vegetación; es una vista poco común en playas de Colombia.

Al estar allí, sentado en la arena, con los mis brazos rodeándome las piernas, pude ratificar que era imposible que el deleite que se estaban dando mis ojos no podía ser obra de una explosión al azar (Big Bang); algo tan sublime sólo pudo haber sido construida por un arquitecto perfecto. Gracias Dios por esas maravillas.

Mi tío Leivan y mi hermana fueron testigos de ese hermoso paisaje.

Jamás olvidaré los dos días que pasé en Santa Marta, fue demasiado pasado todo lo que viví. Hasta ahora estoy procesando toda la información.

En Santa Marta, entre otras cosas,

- Me dio mucha piedra no tener cámara fotográfica; pediré una de navidad.
- Me acordé mucho de todos ya saben quién y le compré un regalo.
- Le querían cobrar a mi hermana 2 mil 500 por un mango. Eso es un abuso.
- Me di cuenta de que a pesar de ser costeño nadie lo nota; mi acento me delata.

jueves, 14 de diciembre de 2006

Otra tarde para echar carreta

Ayer Sabi me invitó a almorzar a su casa. La casa de los Arana Navarro es muy muy bonita, me gustó mucho. Bueno, antes y después del almuerzo hablamos mucho de muchas cosas; de la inducción, de la facultad, de cuando estábamos en el colegio ( claro que yo no tuve la fortuna de estudiar en el Karl C Parrish) y de Quilla en general.

Después caminamos unas cuantas cuadras hasta un Crepes y nos comimos un delicioso cono al calor de más chismes. Mejor dicho, fue otra tarde de charla. A diferencia de Bogotá, aquí la brisa cálida le da cierto matiz de sabrosura a las conversaciones y las hace más hablables (espero que hayan entendido esa última parte)

Hoy he hecho el mismo plan de todos los días; dormir toda la mañana hasta que me duela la columna vertebral y pensar en todos ya saben quién.

Hoy, entre otras cosas,

- Sabina quiere que salga a rumbiar con ella; creo que mi hermana le hará mejor compañía que yo.
- Miriangela, la profe uruguaya que conocí en FELAFACS, me dejó un mensaje en el Bog. Nunca te he olvidado Mariangela, gracias.
- Me enteré de que me voy para Riohacha el 23 de diciembre; un poco lejos, quería ver a mi papá antes

martes, 12 de diciembre de 2006

Las cosas simples de la vida

Si inventaran una infalible máquina que lograra conectar a las personas según sus gustos y lo que sueñan lograr en un furuto, a mí me correspondería Lauren Gómez. Hoy pasamos 2 horas ininterrumpidas hablando de la vida. El tiempo se me pasó volando y me divertí mucho. Es excelente cuando sientes que hay una persona en el mundo que se parece tanto a ti.

Me encanta conocer mujeres que disfrutan de las cosas simples de la vida. Me encanta poder salir con una vieja y saber que no tengo que gastarme miles pesos para que nos podamos divertir ¿por qué no comer un cono y mirar a las estrellas? o hablar de nuestros sueños en el futuro?

Hay dos cosas que me matan de una mujer: Que sea guerrera, en el sentido de que se le mida al plan que sea y, por su puesto, que sea tierna, que me escriba carticas y me sorprenda con cosas que no tienen valor económico pero son incalculables sentimentalmente hablando. Eso es lo que realmente importa. Aunque no puedo dejar de lado que necesito a mi lado una mujer que comparta mis principios (en sí, el amor por Cristo).

Gracias Lauren por esta tarde tan magnífica.

Hoy, entre otras cosas,

- Busqué desesperadamente un carrito de perros
- Se llevaron a mi primo al batallón por andar por el centro de Barranquilla sin papeles
- Santiago Pardo cumplió años
- Experimenté literalmente lo que es estar empapado de sudor

lunes, 11 de diciembre de 2006

Desparche extremo

Tal cual lo predije, el agobiante ritmo del trabajo en la universidad provocaría cierta dependencia a las actividades en general. Hoy por ejemplo, me levanté como a las 10, desayuné, dormí, me levanté a las 12 y 30, almorcé, vi el noticiero y me volví a acostar. Finalmente a las 4 y 30 de la tarde me levanté del todo. Odio no tener nada que hacer, quiero hacer algo!!!!!

En serio estoy aburrido de ver canales infantiles. Jetix, Cartoon Network, Discovery Kids y Nickelodeon son las alternativas que tengo a la hora de ver televisión ¿Cómo carajos pueden existir 5 tipos de Power Rangers? todos hacen lo mismo; son 5 pelagatos que se disfrazan para destruir a un robot cuyo disfraz se ve bastante mal hecho.

Hoy el plan del día fue salir a llamar. Hablé con Luisi e intenté hablar con Sammy, pero después de 4 intentos no contestó.

El desparche no es sólo mío, mi mamá anda en las mismas, pero porque no nos tiene a nosotros y se quedó sola. Me da pesar, pero cómo hacemos. Te quiero mamá.

Hoy, entre otras cosas,

- Caminé como 5 cuadras para comprar una chocolatina y unas almendras; busqué la tienda más lejana para no ver siempre el mismo paisaje.
- Sostuve 6 conversaciones al mismo tiempo en Mazinyer
- Me llamó Ana Cuartas. Gracias Anita, tu llamada me ayudó mucho a salir del desparche
- Hice las pases con Caro. No volvamos a pelear nunca, por fa.

sábado, 9 de diciembre de 2006

Una tarde en Cartagena

Ayer, después de muchos años volví a Cartagena. Ya me había olvidado de su gran riqueza arquitectónica y cultural. Mi tío dijo "salimos a primera hora"; salimos a las 11 de la mañana. Se corrió un poco la primera hora.

Caminé por la zona amurallada y disfruté de varios años de historia que todavía se mantienen en pie. Cartagena es una ciudad demasiado hermosa

El hecho es que la pasé muy chévere, pasee por el centro histórico, alimenté a las palomas de la plaza y compré dulces típicos de la región. Lo único que no me gustó fue que la playa estaba infestada de vendedores; mangos, raspados, masajes, cocteles de camarón, aguas, gaseosas, pasteles, shakiras y juguetes inflables estaban a la orden del día. Y creen que uno tiene la obligación de comprarles algo; como si uno hubiera firmado un contrato cuando llega la ciudad.

Por otro lado, hoy , me vi con una ex-primípara (Laura Puente) y me comí una deliciosa miloja en el Buena vista.

Hoy, entre otras cosas,

- Me levanté como a la 1 de la tarde
- Me vi con una ex-primípara (Laura Puente), Lauris, la pasé rico echando carreta contigo
- Me comí una deliciosa miloja en el Buena vista.